jueves, 24 de julio de 2014

Recuperados los dos ángeles pasionales de Hervás para el Amor desaparecidos en 1991



Anda, con lo que se desayuna hoy uno. Esto hay que compartirlo porque, coño, el robo fue ayer como quien dice y ¿de ayer a hoy ha pasado la friolera de 23 años ya? Se ve que sí, así que aunque sólo sea por tomar conciencia de ese concepto relativo que es el tiempo pero innegable que es la edad, uno no puede evitar asombrarse/compartirlo. Lo cuenta la agencia EFE, la web almeria360.com y los diarios locales y no da para novela pero el valiente que tenga una en la cabeza sí podría usarlo de trama paralela. Es recurrente. Continuando, yo enlazaría aquí la noticia para que la leyeran ustedes de la fuente, directamente, pero como el PP me quiere cobrar entre 30.000 y 300.000 € por, dicen, semejante tropelía, y ahora no tengo suelto, resumo. La verdad es que todos cuentan lo mismo: son una panda de vagos que reproducen la nota de la agencia EFE así que la pérdiga nun ye muy grande.

Resulta que un anticuario de la ciudad las compró el otro día (10 de julio) y avispado como pocos «sospechó que las figuras que había comprado podrían ser dos tallas de madera que fueron sustraídas hacía 23 años a la hermandad del Santísimo Cristo del Amor y Nuestra Señora del Primer Dolor» de la que, ya es casualidad, es hermano según la propia web. Así que con conciencia cívica y esas cosas más propias de un finlandés que de un español en vez de quedárselas y tratar de venderlas por ahí, el hombre llamó a la Policía que entre sus archivos encontró un caso sin resolver: el de un robo en el convento de las Adoratrices en enero de 1991. Un robo en el que «constaban en las bases de datos dos esculturas de madera en forma de ángeles, de unos 70 centímetros de altura». Así que tan blanco y embotellado, la policía ya sólo tuvo que contactar con el que le había vendido los ángeles al anticuario «quien manifestó a los investigadores que las figuras habían pertenecido desde hacía unos 20 años a unos familiares ya fallecidos, y que ignoraba como habían llegado a su poder». Esto lo añado yo: almerienses. No busquen bandas organizadas de gorilas del este que ya les digo yo que el modus operandi responde a la clase de robo que perpetra el almeriense. Dicho esto, la policía incapaz de resolver el robo en más de 20 años no podía dejar escapar la oportunidad de tirarse el pisto ahora que ya estaba el trabajo hecho así que montó todo un operativo o un dispositivo o a saber cómo se llama en el cuerpo a lo que han montado, pero el caso es que «con el fin de verificar si las tallas eran las autenticas, se solicitó la colaboración del hermano mayor» que «identificó las dos figuras como las robadas a su hermandad años atrás, aportando como prueba una fotografía antigua de los dos ángeles». Lo mismo fue la misma que poníamos aquí el otro día.

Las dos imágenes están valoradas (no sé por quién ni por qué) en 6.000 € y el caso es que de las cuatro que hizo Hervás para el Amor, no tienen por qué ser las mejores, necesariamente, pero el caso es que lo son. Quizá por aquello del mito romántico de la viza azarosa o porque la hermandad sacaba algunos años las que no robaron de mala manera. Como la foto de arriba, que de ir con la corona de espinas (los ángeles portaban atributos de la pasión) unas veces, otras iba como aplaudiendo con cara triste cuando no se la ponían. Como la foto de arriba. Quizá por eso el ladrón robó las que robó (la que llora y la que porta un clavo que es imposible de quitar) y dejó las que dejó (que portan o no portan nada y cuando no portan pierden). Y es que, suponiéndole a las cuatro el mismo acabado, la misma ejecución (¿por qué se iba a esmerar el autor más en unas que en otras?), el resultado no llega a ser el mismo. Las dos robadas/recuperadas superan con creces la expresividad, emotividad y plasticidad de las dos que el ladrón dejó. Vamos, que el ladrón tenía gusto. O tuvo suerte. Sea como fuere, el caso es que se llevó las dos mejores y casi un cuarto de siglo después la entrega, la devolución, la restitución o el rescate, como gusten, va a tener lugar hoy «al hermano mayor de la cofradía en un acto que se celebrará en la comisaría provincial». Final feliz para (casi) todos: ladrón indemne, hermandad contenta y policía con otro caso resuelto/cerrado. Al que sería interesante escuchar es al anticuario que las compró, por ver cómo se ha tomado lo de ser el único que ha ‘perdido’ en toda esta historia. ¿Alguien conoce su nombre?