jueves, 17 de septiembre de 2009

'Que las bandas cobren en Semana Santa y no los compositores es casi un insulto'





Entrevista realizada a Luis Ángel Lozano, director territorial en Andalucía de la SGAE, por Luis Miranda y publicada en la web del diario ABC / Córdoba.

Fotografía: Roldán Serrano



Luis Ángel Lozano afirma que el malestar entre los compositores de marchas procesionales es creciente por no reconocerse los derechos de autor que se devengan de sus obras y su correspondiente retribución.


¿Alguna vez se tendrán que pagar derechos de autor por las marchas procesionales que se interpretan en las procesiones de Semana Santa?
La música de Semana Santa genera derechos de autor cuando está protegida. Eso que aquí preocupa se paga religiosamente en todos los países europeos, en Francia por ejemplo.

Pero no aquí. ¿Por qué?
Aquí no se está pagando porque tenemos una concepción un poco rara de lo que son las hermandades. Las hermandades, en Córdoba no, pero en otras ciudades, recaudan por venta de localidades en la carrera oficial...

Aquí también, ¿eh?
¿Aquí también? Pues mejor me lo pone. Pues en algunos casos recaudan cantidades muy importantes y luego cuestionan los derechos del autor de la música que se ha interpretado. Yo creo que es un error de concepción. ¿Con ésto que se consigue? Expulsar a todos los posibles autores de componer música para Semana Santa. De hecho, ha habido un empobrecimiento y en los últimos años cada día menos autores hacen música para Semana Santa.

¿Usted cree?
Sí. ¿Por qué? Pues porque simplemente ni es reconocida ni es percibida la retribución correspondiente. Creo que sería más inteligente si hicieran otro tipo de planteamiento: propiciar que los grandes músicos hagan grandes obras para la Semana Santa. Eso enriquece a la hermandad, lo contrario a la larga va a perjudicar tremendamente.

Si se generan derechos de autor, ¿por qué no se están cobrando?
No se están cobrando porque no estamos en un país donde tengamos una oficina y la gente vaya a por su licencia: todo lo contrario, digamos que casi hay que perseguir a todo el mundo para que pague el derecho de autor. Dentro de nuestro gran universo de usuarios, las hermandades son un usuario muy pequeño y nuestros socios nos han dicho siempre que prefieren llegar a un acuerdo pacífico, y nosotros respetamos esa petición. Pero todo tiene un fin. Yo creo que en algún momento alguna hermandad se va a dar cuenta del disparate que están haciendo y va a cambiar de criterio.

Los socios, los autores, ¿qué piensan de esta situación?
Esta situación no les satisface. Que se contrate a una banda, que está percibiendo una remuneración de seis mil euros para arriba, y que lleguen los autores cuyas obras se están interpretando y no perciban nada es casi un insulto. Mire, en las reuniones que tuve con nuestro colectivo me decían que el dinero no les importaba, que lo que recibieran estaban dispuestos a donárselo a la hermandad. Muchos incluso han hecho donación de la obra a la hermandad. Es una cuestión de respeto: aunque no perciban nada, que los respeten como a los demás, y sobre todo que valoren el trabajo.

Es decir, que hay descontento.
Tenemos un socio, Abel Moreno, que es un gran compositor de música para banda. Su música se utiliza mucho en Alemania y en Francia y me dice que cómo es posible que en Alemania y Francia respeten sus derechos de autor y en España no. Cuando resulta que la mayor parte de su obra se está interpretando en España. Con lo cual, llegará un momento en que hará música para sevillanas, para cine, para bandas militares, pero no para Semana Santa.

La Sociedad General de Autores ha vivido un verano marcado por la polémica alrededor de las representaciones de «El alcalde de Zalamea» y «Fuenteovejuna». ¿Perjudican la imagen de la entidad estos escándalos?
Mire, ésa es una polémica creada por la alcaldesa, que de repente ha encontrado placer en las cosas mediáticas. Ella sabía desde el primer momento que la representación de este año no generaba derechos de autor. Por la sencilla razón de que desde el principio le dijimos que quien hizo la adaptación no era socio nuestro, y si no es socio nuestro la SGAE no interviene. Ha sido una polémica absurda, creada para hacerse publicidad y para venderse un poco y salir en televisión. En cuanto al resto estamos hablando de un Ayuntamiento deudor, que acumula deudas de 1998 a 2009. De los 8.000 y pico Ayuntamientos que hay en este país, la mayoría paga religiosamente todos los años. Si ha conseguido llegar a un acuerdo con nosotros para regularizar once años sin que hayamos hecho previamente ninguna intervención judicial, debería estar satisfecha. ¿Qué pretende, no pagar derechos de autor, ser una excepción en todo el mundo? Es un montaje y ella lo sabía perfectamente.

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