viernes, 14 de agosto de 2009

Un paso sevillano para un misterio almeriense en Zaragoza

No vamos a empezar por el principio porque de esta historia sólo parece claro el final pero, de todos modos, vamos a intentarlo. Vamos a situar el punto de partida la víspera del Corpus de 1986. Aquella tarde se bendijo en San Pedro la imagen del Señor de la Cena de Elías García para la joven Hermandad de la Cena, fundada escasos años atrás. El resto del apostolado no llegaría hasta el año siguiente, cuando el misterio de la Cena saliese completo por vez primera en la tarde del aquel Domingo de Ramos de 1987.

Muchos serán los que aún recuerden aquel apostolado que, apenas diez años más tarde, la Hermandad decide cambiar. En enero de 1996 los hermanos aprueban en Cabildo la ejecución de un nuevo misterio, el actual, que habrán de encargar a José Antonio Navarro Arteaga que lo finaliza para la Semana Santa de 1999 acordándose entonces en el seno de la corporación ceder el misterio de Elías García a la Cofradía de la Institución de la Eucaristía de Zaragoza.

60 años antes, en Sevilla, Manuel Casana realiza un paso con canastilla de caoba tallada y crestería y respiraderos dorados para el misterio de la Sagrada Entrada en Jerusalén de la Hermandad del Amor que, por su diseño de líneas rectas, sería conocido popularmente como de 'la cómoda'. En él salió la Borriquita hasta 1945 cuando la Hermandad del Descendimiento de Carmona lo adquiere, usándolo hasta finales del siglo pasado, prácticamente, cuando la Cofradía de la Institución de la Eucaristía de Zaragoza lo adquirió.

Destacado papel ha desempeñado la corporación maña en la recuperación, conservación y puesta en valor de dos obras que cambiaron de destino, de ciudad y de día pero que aún siguen saliendo y resisten el paso de los años pese a lo muy cuestionado de su valía. El presente de aquel misterio pasa muy lejos de Almería. En Zaragoza disfrutan cada Jueves Santo de un pedazo de historia de Almería con el primer misterio de la Cena. Quiera Dios que el futuro no sea así y si, llegado el día, los hermanos de la Institución de la Eucaristía deciden cambiarlo, los de la Santa Cena lo recuperen para legar con orgullo a próximas generaciones de almerienses el primer misterio de la Última Cena que salió en la Semana Santa de Almería. Sirva esta anecdótica confluencia patrimonial a orillas del Ebro para mantener despierta la memoria.

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