domingo, 13 de enero de 2008

El Papa "dirige la mirada a la Cruz" cuarenta años después

Fotografía: REUTERS

Benedicto XVI ha concelebrado esta mañana una misa con el vicecamarlengo, el obispo Paolo Sardi, y el limosnero pontificio, el prelado Feliz del Blanco Prieto de espaldas a los fieles. Es la primera vez que un Papa oficia de esta forma desde la reforma del Concilio Vaticano II. Lo ha hecho en la Capilla Sixtina con ocasión de la Fiesta del Bautismo del Señor. La oficina de celebraciones litúrgicas del Papa ya había informado previamente de que la celebración tendría lugar del modo habitual y sería utilizando el misal ordinario, el introducido por Pablo VI tras el Concilio Vaticano II.

No sorprende que Benedicto XVI haya querido restaurar el uso del antiguo altar de la Sixtina, la primera novedad litúrgica del nuevo responsable del ceremonial de la casa pontificia, monseñor Guido Marini. La tradición de los ritos, la riqueza de las liturgias y de los cantos, el esplendor arquitectónico de los mismos lugares sagrados: todo, explicó en varias ocasiones Ratzinger, debe llevar a los fieles a sentir y a celebrar a Cristo.

Por eso "se consideró celebrar en el altar antiguo para no alterar la belleza y la armonía de esa joya arquitectónica, preservando su estructura desde el punto de vista celebrativo y usando una posibilidad contemplada por la normativa litúrgica", como ha explicado la entidad del Vaticano. Y lo que significaría que "en algunos momentos el Papa se encontrará con las espaldas dirigidas a los fieles y la mirada a la Cruz, orientando así la actitud y la disposición de toda la asamblea", como así ha ocurrido.

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