domingo, 18 de noviembre de 2007

Titulares del Silencio

Cristo de la Redención

Autor: Eduardo Espinosa Cuadros, en 1947.
Material: Madera de pino policromada.
Pasaje evangélico: "Tomó el cuerpo y lo envolvió en sábana limpia" (Mt 27, 59).
Restauraciones: Fernando del Toro Plaza (1999).
Análisis artístico: El conjunto escultórico escenifica el momento en que el cuerpo inerte de Cristo es descendido del madero por los Santos Varones y recogido por San Juan Evangelista y las Santas Mujeres para proceder a amortajarlo. El Discípulo Amado sostiene las piernas de Jesús, aun flexionadas por la postura adoptada en el madero, mientras José de Arimatea y Nicodemo aguantan los brazos del cadáver para evitar un brusco desplome. La cabeza del Varón se inclina hacia el lado derecho y su larga cabellera, peinada al centro, cae hacia adelante y sobre ambos hombros. Carece de potencias y corona de espinas. El semblante, de rasgos hebraicos, conserva la expresión de dolor y abatimiento. Los ojos y las pestañas son pintados, la nariz es afilada y la boca se halla entreabierta. El modelado anatómico ofrece un Cristo robusto, con afanosa representación de músculos, tendones y ve-nas. El sudario es un paño que envuelve la desnudez del Varón y se pliega al centro. Las carnaciones son oscuras, suavizando sensiblemente la recreación de las señales de pasión. La cruz es de sección cilíndrica y arbórea.
Figuras secundarias: San Juan, las Santas Mujeres y los Santos Varones, labrados también por Espinosa Cuadros.


María Santísima del Consuelo
Autor: Antonio Castillo Lastrucci, en 1946.
Material: Madera policromada. Imagen de candelero para vestir.
Restauraciones: Luis Álvarez Duarte (1982) restauró las manos.
Análisis artístico: La Dolorosa se muestra transida por el dolor, reflejando un gran recogimiento en su aflicción. Inclina levemente la cabeza hacia el lado derecho y mantiene la mirada baja, con unos ojos semicerrados que se encuentran pintados en la madera. Las pestañas son postizas las superiores y pintadas en la parte inferior. Posee tres lágrimas de cristal, dos en la mejilla izquierda y una en la derecha. La boca, de finos y rojizos labios, se halla cerrada. El ovalado semblante queda rematado por un mentón ancho y redondeado; el cuello, en cambio, se muestra esbelto y suavemente anatomizado en su parte inferior. Las manos se hallan entrecruzadas, en actitud orante. Las carnaciones son cálidas, con las mejillas y los vencidos párpados sonrosados por el llanto. Según el estudioso Rafael Rodríguez Puente, la composición sigue el modelo de la Virgen de la Soledad, de Zamora, labrada por el imaginero Ramón Álvarez en 1886 e inspirada a su vez en la Virgen de la Soledad del Calvario, de Granada, obra de José de Mora. El candelero es de base ovalada y traza cónica.

Fuente: LaHornacina.com
Fotografías: Guillermo Méndez

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