domingo, 18 de noviembre de 2007

Titulares del Amor

Santísimo Cristo del Amor

Autor: José Montero, en 1946.
Material: Madera policromada.
Pasaje evangélico: "Entonces, hacia media tarde, clamó Jesús con gran voz: "Eloí, Eloí, Lamá Sabakthaní", que significa: "Dios mío, Dios mío. ¿Por qué me has desamparado?" (Sl 22, 2).
Análisis artístico: El Crucificado, cuya composición recuerda los modelos levantinos impuestos por Francisco Salzillo en el Setecientos, aparece vivo y agonizante en el madero. Jesús eleva la cabeza hacia el lado derecho y dirige la suplicante mirada hacia el cielo. La corona de espinas es superpuesta y de ella parten finos hilos de sangre que recorren la frente del Varón. Bigote y barba son ralos, mientras que la cabellera es larga y deja caer por delante una guedeja que casi alcanza la axila derecha. El enjuto y dolorido semblante muestra el entrecejo marcado en forma de uve, los ojos de cristal, nariz prominente y mejillas vencidas. Posee pestañas superiores de pelo natural, postizo de uso frecuente en la época. La boca, abierta, de picudo labio superior y dientes superiores tallados en su interior, remite directamente a las fórmulas salzillescas. Los brazos de Cristo se alinean con el travesaño del arbóreo madero y las manos, taladradas por las palmas, aparecen exténdidas, con los dedos flexionados. La talla presenta una anatomía esbelta y bien proporcionada, hallándose asido al madero por tres clavos, montado el pie derecho sobre el izquierdo. El sudario es un escueto lienzo ceñido a las caderas. Las carnaciones son lívidas y dulcificadas, no recreándose demasiado el autor en la representación de heridas y demás efectos sangrientos.


Nuestra Señora del Primer Dolor
Autor: José María Hervás Benet, en 1952.
Material: Madera policromada.
Pasaje evangélico: "Sabe que éste está destinado a ser ocasión de caída y de restauración para muchos en Israel, y como bandera de combate. Tanto que a ti misma una espada te traspasará el alma; por cuanto quedarán al descubierto los sentimientos de todos los corazones" (Lc 2, 34-35).
Análisis artístico: La Virgen, de maduros rasgos, eleva ligeramente la cabeza hacia la derecha y proyecta la mirada hacia el cielo. Tanto el carnoso semblante como el ancho y erguido cuello, levemente anatomizado, recuerdan los grafismos de modelos marianos propios del siglo XIX. Las cejas, elevadas hacia arriba en señal de dolor, dan paso a unos ojos de pasta vítrea que aparecen realzados con pestañas postizas en el párpado superior, siendo pintadas en la madera las inferiores. Lleva tres lágrimas de cristal, dos en su mejilla izquierda y una en la derecha. El perfil es clásico y la boca, abierta, muestra claramente la lengua tallada. El redondeado óvalo se remata con pronunciado mentón, limpiamente modelado. El candelero es de base ovalada.

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