domingo, 18 de noviembre de 2007

Titulares de la Esperanza Macarena

Nuestro Padre Jesús de la Sentencia

Autor: Antonio Joaquín Dubé de Luque, en 1990.
Material: Madera policromada.
Pasaje evangélico: "Pilato, en vista de que nada adelantaba, sino que más bien crecía el alboroto, pidió agua y se lavó las manos a vista del pueblo mientras decía: "Soy inocente de la sangre de este justo". Y respondió todo el pueblo: "Su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos". Por fin les indultó a Barrabás y tras haber hecho flagelar a Jesús, se lo entregó para que fuera crucificado" (Mt. 27, 24-26).
Análisis artístico: Representa la lectura pública de la sentencia de Cristo. Jesús, cabizbajo y resignado ante su destino, aparece de pie, con la voluminosa testa, tocada con corona de espinas superpuesta, levemente ladeada hacia la derecha y la perdida mirada al frente. Las zonas pilosas son abundantes, onduladas y se encuentran partidas al centro, terminando la barba en dos afiladas puntas. El semblante de Jesús, absorto en el sacrificio que le aguarda, presenta los ojos y las pestañas policromados en la madera. La nariz es prominente, las mejillas se muestran demacradas y la boca, entreabierta, permite ver la lengua y la dentadura talladas. El cuello del Varón ofrece el crispado modelado tan característico de su autor. Por su condición de reo, las manos se hallan atadas por delante del cuerpo. Imagen de talla completa y brazos articulados.
Figuras secundarias: Pilatos, Barrabás, Claudia Prócula, un sanedrita, dos soldados romanos, dos esclavos y un centurión. Todas las figuras son obra de Luis González Rey (1995-8).


María Santísima de la Esperanza Macarena

Autor
: Antonio Joaquín Dubé de Luque, en 1990.
Material: Madera policromada. Imagen de candelero para vestir.
Análisis artístico: Dolorosa bajo palio, réplica de su universal homónima, venerada en el barrio sevillano de la Macarena. La Virgen mantiene la cabeza en posición frontal y dirige la mirada hacia abajo. Al igual que la talla roldanesca, los rasgos del semblante muestran diferentes simetrías en cada una de sus mitades; reflejando un llanto más acusado en una y más sosegado en otra, dejando una puerta abierta a la esperanza ante la futura resurrección del Hijo, lo cual destaca especialmente en los arcos superciliares, las aletas de la nariz y las comisuras de los labios. Los ojos son de cristal y las pestañas, postizas las superiores y pintadas las inferiores. Lleva cinco lágrimas de cristal, en recuerdo de las Cinco Angustias padecidas por María, dos en la mejilla derecha y tres en la izquierda. La nariz es recta; los pómulos, salientes, y la boca, entreabierta, permite ver la lengua y los dientes superiores tallados. Las manos aparecen extendidas. El candelero es de base ovalada.

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