domingo, 23 de septiembre de 2007

Crónica de la noche en la que los cofrades de toda España hallaron Consuelo en Almería

Fotografía: Farfano

Acompañada por la banda de música "Santa Cecilia" de Sorbas salió ayer tarde la imagen de María Santísima del Consuelo en su paso de palio con ocasión del XX Encuentro nacional de Cofradías.

En el Diario del Encuentro se puede leer una amplia crónica de la procesión que reproducimos en El orden del día:

CONSUELO para los cofrades de España

Algo más de diez años han tenido que transcurrir para que los rayos del sol volvieran a fijarse en la cara de la Virgen del Consuelo. Entonces regresaba desde la Catedral con medio siglo a sus espaldas y ahora consolaba bajo su manto a cofrades de toda España.

En una tarde deseada, alejados los fantasmas de la lluvia del Jueves Santo y que la noche del viernes incomunicaron Almería metiendo el miedo en los cuerpos, la Rambla de los Alfareros disfrazó los calores propios de finales de septiembre con nubes de incienso para perfumar el fugaz tránsito de la dolorosa que tallara Castillo Lastrucci en 1946.

Tras la Cruz parroquial, representaciones de hermandades participantes en el Encuentro, algunas vistiendo su túnica, así como de las diferentes corporaciones nazarenas de Almería que formaban un heterogéneo cortejo tras el que iban los hermanos de la corporación nazarena de san Agustín portando cirios.

El cuerpo de acólitos de la Hermandad delante del paso y, finalmente, la Virgen del Consuelo en su paso de palio de corte romántico que tras el Himno nacional fue recibida por la marcha María Santísima del Consuelo, la que le dedicara Francisco Javier Alonso Delgado en 2006.

El azulejo de Santa Ana contemplaba una vez más el espléndido paso de palio de Villareal y bordados de Carmen Góngora, iluminado por la alta cera de la candelería dispuesta por piña. La Virgen niña del Consuelo, la de los ojos entornados y las manos entrelazadas regresaba a las calles de Almería.

Acompañaba la Banda de música "Santa Cecilia" de Sorbas aportando ese plus de finura y elegancia que describen el conjunto formado por el palio con corbatas y crestería de la Virgen del Consuelo y el acompañamiento musical escogido para la ocasión. Y es que abandonando un poco los rigores autoimpuestos por la Hermandad en la noche del Jueves Santo, ayer se dio entrada en la cruceta musical a piezas de corte más alegre.

Del intimismo de Azul y plata, la marcha de Manuel Marvizón, a la exuberancia de Corpus Christi pasando por la elegancia de la Saeta cordobesa de Gámez o la revolución estilística de La Esperanza de Triana, de Farfán. Diferentes estilos musicales para una no menos heterogénea procesión que discurrió por calles inéditas de palios desde hacía muchos años.

Calles como Castelar o San Francisco supieron anoche de revirás complicadas y maniobras resueltas con pericia por Manuel Vicente Barranco, el capataz de la cuadrilla auxiliado por Miguel Ángel Plaza mientras la banda de Sorbas interpretaba el himno oficioso de la Semana Santa de Almería, la marcha Nuestro Padre Jesús, de Cebrián, o Virgen del Valle para alcanzar la plaza Flores.

Aquella plaza en la que hace setenta años quemaron a la Virgen de la Soledad y que ahora se afana en acoger cofradías cuyo transitar adorna aunó musicalmente devociones. Sonó Soledad franciscana para que la titular de la corporación franciscana del Silencio se enseñorease llegando a la calle de la Virgen de la Soledad.

Allí aguardaba una representación de la Hermandad de la Soledad. El paso arrió en los arcos de Santiago. Y luego en la puerta por la que cada Viernes Santo sale la recogida dolorosa de Ortells, donde fue invitado a levantar el paso Javier Alonso, autor de la marcha con la que salió la imagen, que volvió a ser interpretada por la banda de Sorbas.

Con bouquets cónicos de nardos, las jarras laterales también se sabían diferentes. Como en tarde de agosto cuando sale la Virgen del Mar. Igual que los violeteros con sus rosas mini. Innovando en presencias pero manteniendo el ascetismo vertical de sus jarras cónicas.

Y si por la Puerta de Purchena, a la ida, el cielo se dibujaba de purísima para recibir el espléndido paso de palio de corte romántico tras el que sonaban marchas de Pantión, los cofrades llegados desde muchos y diferentes rincones de España y que acompañaban a la imagen que bajaba el Paseo escucharon a la vuelta a Pascual Marquina, que hacía del regreso tránsito y vísperas. Aguardaba la calle de las Cruces.

Y es que la tarde cargada de estampas insólitas y calles inéditas se reinventó a si misma en la plaza Echegaray cuando la Virgen del Consuelo subió por la calle de las Cruces en dirección a la de la Noria. Lo hizo sonando Pasa la Virgen Macarena, de Gámez Laserna, en homenaje a la cofradía homónima que cada Lunes Santo transita de devoción esta calle. Antes había sonado Altare Dei, la marcha de Dorado, otro autor del que se celebra el centenario de su nacimiento y La Madrugá, de Abel Moreno.

El recorrido tomaba una calle de casas de una sola planta aún. Feliz oasis urbanístico y cofrade, con casas como las que vieron nacer la devoción a esta imagen. Hogares en los que no faltaba una mujer que acompañase la Soledad de María la tarde del Sábado Santo. Por ellas volvió a recrearse en su barrio como hiciera hace diez años. Sonó La Esperanza de Triana y el paso andaba ya a merced de los que rodeaban a la imagen.

En la entrada la noche ya no daba para mucho más. Una improvisada saeta y, al final de la calle de la Noria la malagueña Alma de la Trinidad para arriar y despedirse. Entró el palio y las puertas se cerraron. El año que viene, María tendrá otro acento. Andará de otra manera. Sonarán otras marchas. Pero sus hijos seguirán arropándola como hicieron anoche. Una noche en la que los cofrades de toda España hallaron Consuelo en Almería.

Fotografías: fernando salas pineda

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